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Alquiler 3 min

Aval del alquiler

Aval o garantía adicional en el arrendamiento
⚠️ Aviso: Información orientativa con finalidad divulgativa. No constituye asesoramiento jurídico, fiscal ni inmobiliario. Para tu caso concreto, consulta a un profesional.
Definición

Es una garantía extra que el propietario puede pedir al inquilino, además de la fianza legal, para asegurarse el cobro: un avalista que responde si el inquilino no paga, un depósito de varios meses, o un aval bancario. Su uso y límites están regulados, sobre todo en arrendamientos de vivienda habitual.

Qué es Aval del alquiler

El aval del alquiler es cualquier garantía complementaria a la fianza obligatoria que el arrendador exige para reducir su riesgo de impago o de desperfectos. Puede adoptar varias formas: un avalista personal (alguien que firma comprometiéndose a pagar si el inquilino no lo hace), un aval bancario (el banco garantiza una cantidad a cambio de inmovilizar ese dinero del inquilino), un depósito adicional de mensualidades, o un seguro de impago de alquiler (que suele contratar el propietario, no el inquilino).

Cómo funciona

El propietario, al estudiar al candidato, valora su solvencia (nómina, contrato, historial). Si quiere más seguridad, pide una garantía adicional. Si es un avalista, esa persona firma el contrato como garante y queda obligada en caso de impago. Si es un aval bancario, el inquilino acude a su banco, que emite el aval bloqueando el importe garantizado. Si es un depósito adicional, el inquilino entrega varias mensualidades extra que se devuelven al final si todo está en orden. La fianza legal (su número de mensualidades y su depósito en el organismo autonómico correspondiente) sigue siendo obligatoria aparte; las garantías adicionales tienen límites para los contratos de vivienda habitual según la normativa vigente.

Por qué es importante

Para el inquilino, una garantía adicional puede ser la diferencia entre que le alquilen o no, pero también supone inmovilizar dinero o comprometer a un familiar: conviene entender bien qué se firma. Para el propietario, reduce el riesgo de quedarse meses sin cobrar y con un proceso de desahucio largo por delante. En cualquier caso, hay que distinguir bien fianza (obligatoria, regulada, depositada) de garantías adicionales (voluntarias por parte del arrendador, con límites legales), y dejar todo claro y por escrito en el contrato.

Datos prácticos

  • El aval bancario "cuesta" en el sentido de que el banco te inmoviliza el dinero garantizado (y a veces cobra una comisión por mantenerlo), aunque tú no lo "gastes": no puedes usar ese dinero mientras dure el aval.
  • El seguro de impago de alquiler lo contrata normalmente el propietario: paga una prima y, si el inquilino deja de pagar, la aseguradora le cubre las rentas y a menudo la gestión del desahucio.
  • Un avalista no es un mero "recomendador": asume una obligación real. Si el inquilino no paga, el propietario puede reclamarle a él directamente. Conviene que quien avale sepa exactamente a qué se compromete.
  • En los contratos de vivienda habitual, la cuantía de la fianza y de las garantías adicionales que puede exigir el arrendador está limitada por la ley de arrendamientos: si te piden mucho más de lo permitido, puede no ser legal.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo el aval que la fianza?

No. La fianza es obligatoria por ley (un número de mensualidades fijado por la normativa, que el propietario debe depositar en el organismo autonómico correspondiente). El aval o garantía adicional es algo voluntario que el arrendador puede pedir además, con límites legales en vivienda habitual.

¿Puedo negarme a dar un avalista?

Puedes, pero el propietario también puede entonces elegir a otro candidato. Es legítimo que pida garantías; lo que no es legal es saltarse los límites que marca la normativa para la fianza y las garantías adicionales en vivienda habitual.

¿El dinero del aval bancario lo recupero?

Sí, al cancelar el aval al final del contrato (si no ha habido impagos ni daños que ejecutar), el banco te libera el dinero inmovilizado. Mientras dura, no puedes disponer de él.